jueves, 27 de diciembre de 2012

La música

Recuerdo cuando vi la película El diario de Bridget Jones, la primera escena, cuando está borracha, escuchando una canción y en medio de su derrota se pone a cantar y dirigir la orquesta mientras llora por un amor no correspondido. Una escena que, posiblemente, todos, en algún momento de nuestra vida, hemos interpretado.
 ¿Quien no se ha puesto a cantar a grito pelado sintiendo que esa canción que sonaba estaba expresando todos los sentimientos que nos embargaban en aquel momento?, ¿Quien no ha dirigido a una sinfónica con el palo que meten en los zapatos para que no se deformen a modo de batuta?. ¿quien no ha soñado, mientras iba conduciendo y escuchando música, que todo el horizonte era un escenario en el que éramos el único protagonista?...
 La música tiene poderes para transformarnos, para sacar de nosotros lo mejor, lo más profundo, lo más auténtico...Es la única de las artes que no podemos tocar, sólo sentir. Podemos leer las palabras de un libro, pero tiene que haber algo sólido que contenga esas palabras, podemos escribir música también, pero jamás podremos tocar con las manos su sonido. Esa es la magia de la música.
 Me maravilla como, en la cabeza de alguien, pueden sonar esas sinfonías, como se conjugan esas notas para que se conviertan en algo tan hermoso. 
 Hay músicas para todos los momentos, para arreglar la casa, para conducir, para perderse... Músicas que curan, músicas que alteran, para las alegrías, para las penas...descriptiva, abstracta... magia pura que, a veces, está escrita en una sola pieza.
 Conozco sólo a dos personas a las que no les gusta escucharla, como Napoleón, dicen que es el ruido menos molesto. Yo no lo entiendo, lo respeto, claro, pero no lo entiendo porque siempre he sentido que una buena música te permite hacer el viaje más fascinante que pueda existir, un viaje al mismo centro de los sentidos y de las sensaciones. Te lleva volando sobre campos, te sumerge en las profundidades del mar... es como cuando tenemos un sueño bonito en el que podemos realizar todo aquello que deseamos, como cuando nos contaban una historia y nuestra fantasía nos hacía ver aquellos lugares, aquella gente, aquellas situaciones...Si, es eso mismo, cada música es una historia contada con las vibraciones de los instrumentos y con nuestro estado de ánimo, por eso, no importa las veces que escuchemos una pieza, siempre será diferente, dependiendo de como nos sintamos y cada vez nos abrirá puertas, que no sabíamos que existían, a nuestra imaginación y a nuestra sensibilidad. 


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