jueves, 29 de noviembre de 2012

Pante

¿Habrá algo más sano que reír? no creo.
 Después de pasar el día de acá para allá, hablando mucho de lo mismo, con una tensión grande por como está la situación del mercado y la sanidad, se agradece muchísimo pasar un buen rato con alguien que te haga reír, aunque sea por medio del ordenador. Compartir buenos momentos con gente que no ves, pero sientes. Como si hablaras por teléfono pero sin oír la voz.
 Si conoces a esas personas y tienes un poco de imaginación, puedes imaginar hasta los gestos y, te ves riendo a carcajadas y a tu madre diciéndote "hija ¿de que te ríes tanto?", sin comprender que estar escribiendo en el ordenador pueda causar tal hilaridad.
 Cuando alguien habla de todo lo que siente sin pudor alguno y, encima, lo hace con gracia,  me hace sentir también más libre, me permito hacer comentarios subidos de tono... No puedo evitarlo, me gusta lo subido de tono, siempre me ha gustado, si no es soez o dicho con mal gusto.
 Entrar en el facebook se ha convertido en algo parecido a llegar a casa, encuentras a esos amigos que cuentan un chiste, que comparten un problema, que te ponen una canción que les ha gustado o que juegan contigo a alguno de esos juegos que terminan enganchando. Llego a casa y leo todo lo que han puesto en el muro y tras algún comentario, empieza la charla, la broma y... la risa.
 Esto va por ti, Pante, por lo mucho que me río cuando "hablamos", por esos buenos momentos que logran que desconecte un rato de los problemas y las tensiones.
Gracias, guapa.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿Hasta cuando?

 No puedo evitar sentir una tristeza muy profunda cuando veo tanta gente sin casa, sin tener ni para comer; gente que ha vivido más o menos bien y que ahora se encuentran en la más dura de las miserias. Veo las noticias y siento este dolor mezclado con una rabia tremenda, al ver a estos politicuchos jugar a un juego en el que sólo ellos ganan.
 Todo aquello que costó años construir, lo están destruyendo sin misericordia. No cuentan las personas, cuenta solamente el dinero. No importa la salud, ni la justicia, ni la educación, ni la cantidad de personas que no tienen trabajo. No importa que los jóvenes tengan que irse a otros países que reconocen sus valías, no importa que las madres y padres tengan que despedirse de sus hijos hasta no se sabe cuando, posiblemente para siempre. Han convertido España en el rigor de las desdichas.
 Cuando les veo en la televisión, sonrientes, diciendo que España va mucho mejor de lo que parece, que todo está siendo exagerado por la prensa, me dan ganas de cogerlos por las orejas y llevarlos a las colas de los comedores sociales o a las colas del paro ¿No se les cae la cara de vergüenza?. No, no se les cae porque la vergüenza la tienen intacta de no haberla usado nunca.
Todos los países que conforman la Unión Europea y que exigen a países como Grecia, Portugal, Irlanda y España esos esfuerzos sobrehumanos, deberían recordar (Como Alemania) que en algún momento de su historia se les ayudó a levantar, no a caer.
 Vivimos en un mundo que ha perdido la amabilidad, la humanidad, la compasión. Veo a gente que en su día no tuvo nada y ahora tienen mucho, despilfarrar el dinero, gastar en ropa que no necesitan, yendo a restaurantes carísimos haciendo alarde de poderío y, me pregunto si no piensan en que con un poco de ese dinero que derrochan podrían ayudar a otras personas que sufren porque no pueden dar de comer a sus hijos y, me pregunto también si no recuerdan cuando ellos tenían que hacer chirivitas para hacer lo mismo . Tan poca sensibilidad me asombra y después del asombro me produce un gran desprecio.
 Hoy ha muerto otra persona a causa de estos desahucios que deberían ser llamados crímenes de Estado y yo me pregunto ¿hasta cuando vamos a soportar estos desmanes?, ¿que hará que España entera se tire a la calle para parar esto?