jueves, 24 de enero de 2013

Mujeres al borde de un ataque de nervios


 Vaya, vaya, que estamos empezando a sentir la menopausia... No se que decirte, amiga. Tal vez lo mejor sea que te relajes porque esto es lo que hay.    Empiezan esos calores que salen de dentro del cuerpo hacia afuera, como si de pronto algún gracioso hubiese puesto la calefacción a cuarenta grados en una habitación pequeña y, además llegan sin avisar, en los momentos más inoportunos y a intervalos de dos minutos (ese fue mi caso).
 Si no eres una mujer que sude más de lo normal, de pronto empiezas a notar que sudan partes de tu cuerpo que antes no sudaban, como el anverso de las manos, los brazos, la piernas... Te pones roja como un tomate justo en los momentos más inoportunos (a mi me pasaba cuando estaba visitando a algún cliente) igual que cuando con doce años alguien te decía un piropo, pero sin que te lo digan.
 Tu cuerpo empieza a cambiar de forma y, lo vas notando cada vez que te miras al espejo. Las de caderas anchas empiezan a tener un culo como un pandero y las que tenían las caderas estrechas se les queda un culo como si lo estuvieran apretando por miedo a que alguien les meta un palo. El pecho empieza a caer, la gravedad se convierte en un enemigo indestructible, se caen y se caen.
 Por mucho que tomes comidas sanas y sin grasas, no se de donde salen éstas pero empiezas a ver que hoy tienes un poco de celulítis aquí, mañana otro poco allá... Cambia el humor, te vuelves mucho más sensible y hasta sensiblera, te pones a llorar por cualquier cosa o te pones de un humor de perros, también por cualquier cosa.
 Si eras una persona de las que duermen a pierna suelta, un buen día descubres que empiezas a despertarte por las noches (dormir con una mujer con menopausia es una aventura), te da un calor y te destapas completamente, a los cinco segundos estás muerta de frío y vuelves a taparte, así durante todita la noche.
 Cuando los calores empiezan a desaparecer (depende de cada una el tiempo que dure este suplicio), entonces vienen las descalcificaciones, la sequedad vaginal... En fin, cuando teníamos la regla nos quejábamos de que todos los meses la misma canción y cuando se te va la regla, echas de menos sentirte normal.
 Pero todo pasa, cuando los suplicios pre y menopáusicos se terminan, empieza una época maravillosa, en la que te importa un pito tener las tetas más caídas, el culo más gordo y celulitis donde te salga, amén de que existen lubricantes estupendos y que te permiten tener relaciones igual de satisfactorias que antes.
 Haber pasado por ese calvario te da la capacidad de disfrutar de todo lo que viene después, así que no pienses en ello, es otra parte de tu vida que no puedes evitar pasar. Procura tomártelo con humor y que te sea lo más leve posible.

1 comentario:

  1. Me ha encantado que tengas la deferencia de escribir sobre este temilla (un pelín enconao pa las que lo sufrimos).
    Personalmente y por lo que me está pasando, lo llevo "bien" pero la alteración de carácter sí que es jodía. En cuanto a lo de la celulitis y la afección de lagravedad a las partes blanditas del cuerpo, ya estoy más que acostumbráaaa jajajaja... eso no pasa de un día pa otro, eso empieza a pasarte paulatinamente a partir de los treinta pero mira, con muuucha dignidad y ya acostumbrailla y resigná.
    En fin que pa mayo hago la comu y espero no tener problemas con la MONSTRUACIÓN jajaja.... mil besos SOLE

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